Muchas bendiciones para tu vida, bienvenidos a Solas con Jesús.
Hay momentos en la vida espiritual donde seguimos caminando, pero el corazón ya no arde igual. Seguimos orando, seguimos congregándonos, seguimos adelante, pero en silencio algo dentro de nosotros comenzó a apagarse y es precisamente ahí donde Jesús vuelve a hablar al corazón, no con condenación, sino con amor, un amor que llama, un amor que corrige, un amor que aún espera.
Hoy en este tiempo a Solas con Jesús vamos a escuchar la voz de Dios recordándonos algo esencial. No basta con reconocerle, necesitamos volver a amarle como al principio. Bienvenido, abre tu corazón, porque quizás hoy Dios está llamándote a regresar a ese primer amor, ese amor que tú un día recibiste primeramente de él y que te enamoraste con pasión por las cosas de él, pero que de pronto lo has dejado enfriar.
Entonces hoy el Señor nos está diciendo regresa al primer amor.
Apocalipsis 2:4-5
«Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda por tanto de dónde has caído y arrepiéntete y haz las primeras obras.»
No siempre nos alejamos de Dios de forma evidente, a veces simplemente dejamos de amar como antes. Seguimos asistiendo, seguimos sirviendo, seguimos creyendo, pero algo en el corazón ya no arde igual. La pasión se vuelve rutina, la intimidad se vuelve costumbre y sin darnos cuenta Jesús deja de ser el centro para nosotros.
Eso fue lo que pasó allí con la iglesia de Éfeso, hacían muchas cosas bien, pero habían perdido lo más importante, el amor. El amor es esencia de Dios y esa esencia debe ser correspondida por nosotros, porque él nos amó primero y nos enseñó a amar.
Entonces hoy Dios no te está reclamando por lo que haces mal, sino que te está llamando a recuperar lo que perdiste, esa pasión por él.
Ese deseo de buscarle sin que nadie te lo pida, esa alegría de estar en su presencia, ese amor sincero que no depende de circunstancias y él mismo te está dando allí la clave.
Recuerda, arrepiéntete y vuelve a hacer las primeras obras. O sea, recuerda cómo comenzó todo, cuando orabas con hambre, cuando adorabas con lágrima, cuando su presencia era suficiente. No se trata de volver al pasado, se trata de restaurar el amor que le daba sentido a todo.
¡Jesús no sólo quiere tu servicio, Él quiere tu corazón!
Y lo más hermoso es esto, el primer amor no se pierde para siempre, se puede recuperar. Y hoy es el tiempo de que Dios quiere que ese amor se recupere nuevamente, porque él quiere estar allí disfrutando de ese amor.
Así como tú disfrutas del amor de él, él también quiere disfrutar de tu amor.
«Señor Jesús, hoy reconozco que necesito volver a ti de todo corazón. Perdóname si mi amor se enfrió, si te busqué por rutina o si te dejé en segundo lugar.
Hoy decido recordar, arrepentirme y volver a ti. Enciende otra vez mi corazón, despierta en mí esa pasión por tu presencia. Enséñame a amarte como al principio, Señor.
Gracias, Dios. Gracias, Señor. Amén.»
Volver al primer amor, es volver a poner a Jesús en el centro de todo.
