El evangelio según Dios
El evangelio no se trata principalmente de nosotros, de nuestros problemas o de nuestros deseos. Se trata de Cristo: de quién es Él, de lo que hizo en la cruz y de la nueva vida que ofrece a quienes creen en Él.
El evangelio no se trata principalmente de nosotros, de nuestros problemas o de nuestros deseos. Se trata de Cristo: de quién es Él, de lo que hizo en la cruz y de la nueva vida que ofrece a quienes creen en Él.
La Biblia nos enseña que, aunque el tiempo pasa y las generaciones cambian, Dios permanece igual. Su carácter no cambia, su propósito no cambia y su plan de salvación tampoco cambia. La Escritura lo afirma claramente: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”(Hebreos 13:8) Si Dios no cambia, entonces su evangelio…
En un mundo donde muchas veces las promesas se rompen y los compromisos se olvidan, Dios sigue llamando a su pueblo a vivir con integridad.
Muchas veces no entendemos por qué atravesamos ciertos momentos difíciles, pero Dios nunca permite una prueba sin un propósito.
El mundo necesita creyentes que vivan con integridad, que sean confiables, que honren su palabra y que permanezcan firmes en su compromiso con Dios.
Honrar a Dios con nuestros bienes es decirle que Él es lo mejor que poseemos y solo Él ocupa ese primer lugar.
Pues la biblia dice que como queremos ser tratados así debemos hacer a los hombres. Si juzgas serás juzgado, si difamas serás difamado, pero si restauras serás restaurado.
Como en Caná, todos los días tenemos necesidades y no solo nosotros sino los que conviven a nuestro alrededor, qué bueno es saber que Jesús está con nosotros en esos momentos.
Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
Mateo 3:10, 12
¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, ¿hacedor de prodigios?
Éxodo 15:11