“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.” Hebreos 12:2.
¡Hola a todos! Bienvenidos una vez más a la edición semanal de nuestro devocional en el blog. Como saben, durante este mes de mayo estamos celebrando el Mes de la Familia en nuestra congregación, lo cual ha resultado ser un tiempo verdaderamente especial para todos nosotros.
Quizás pensarían que esta es la ocasión perfecta para tratar temas cotidianos del hogar, la vida matrimonial o la crianza de los hijos. Si bien son asuntos de suma importancia (y de hecho, los estamos estudiando a profundidad en nuestros talleres y reuniones actuales), existe una verdad que debe ser el eje central de nuestros hogares: el evangelio.
Creo con absoluta firmeza que una familia cimentada en las verdades bíblicas del evangelio jamás podrá ser destruida y prevalecerá unida, aun en medio de cualquier tribulación.
Pero ¿Qué es el evangelio según la biblia? Cuando dejamos a un lado nuestras ideas y volvemos a las Escrituras, descubrimos que el evangelio tiene un centro muy claro: Jesucristo.
El evangelio no se trata principalmente de nosotros, de nuestros problemas o de nuestros deseos. Se trata de Cristo: de quién es Él, de lo que hizo en la cruz y de la nueva vida que ofrece a quienes creen en Él.
La Biblia nos invita a fijar nuestra mirada en Él: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.” Hebreos 12:2.
Cristo es el centro del mensaje del evangelio. Él es el Salvador y la esperanza del mundo.
Cuando una persona recibe verdaderamente el evangelio, algo profundo ocurre en su interior. No se trata solo de cambiar algunas conductas externas; se trata de recibir una nueva vida.
La Escritura lo expresa así: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” Gálatas 2:20.
Cuando Cristo vive en nosotros, el evangelio deja de ser solo un mensaje que escuchamos y se convierte en una realidad que transforma nuestra vida. Esa transformación también nos conduce a vivir apartados del pecado. El evangelio no solo nos perdona, también nos llama a vivir en santidad.
La Biblia enseña: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” Hebreos 12:14.
Cristo vino para limpiarnos, perdonarnos y reconciliarnos con Dios, y cada día podemos experimentar esa nueva vida mientras permanecemos cerca de Él.
El verdadero evangelio no consiste solamente en recibir bendiciones, sino en permitir que Cristo gobierne nuestro corazón y transforme nuestra manera de vivir.
Oremos juntos: Señor, gracias por el evangelio que nos diste por medio de Jesucristo. Ayúdanos a recordar que el centro de nuestra fe eres Tú y no nosotros. Permite que tu vida se manifieste en nosotros cada día y enséñanos a vivir de una manera que te honre. Amén.
